DEL 21 DE ENERO AL 27 DE ABRIL DE 2008
ARTISTA: John Knight
COMISARIADO: Lorenza Barboni
Desde finales de los años sesenta, el trabajo del artista John Knight ha conseguido eludir cualquier tentativa fácil de clasificación, asumiendo una distancia inmediata y crítica con la demasiado generalizada etiqueta de Arte Conceptual. En vez de ello, Knight adoptó una posición más singular, no dudando en re-utilizar el objeto/sujetos dentro de su entorno natural, sin limitarse a esa mera reinterpretación del ready made o del simulacro tan habitual en muchos artistas contemporáneos del momento.
Y nos referimos, en particular, a la reconfiguración de los entornos habituales de las mantas eléctricas, marcos de ventana, carteles turísticos, timbres de bicicletas, revistas populares, tarjetas bancarias, etc., confrontándola a los modelos discursivos de la arquitectura, el “diseño” o las estrategias de la publicidad en general, en un intento por situar lo que Knight llama el lugar del «over-design».
Un lugar de producción codificado(s) dentro de una cierta apariencia de ‘refinamiento’ que excede los límites de ese arte hecho a la medida del ansia de consumo, actuando al mismo tiempo con una capacidad semántica dirigida a cubrir una realidad más compleja, una realidad que se sitúa dentro de los ámbitos sociales, económicos o políticos de la producción cultural, pero sin verse nunca sometida a los condicionamientos de un lugar específico de inscripción, rigiéndose más bien por unos flexibles medios de movilidad capaces de oponer resistencia a los problemas inherentes a los modelos estancados de la producción convencional.
El proyecto de John Knight para el EACC, titulado Cold Cuts, hace referencia directa al menú de los restaurantes, a los entremeses que preceden al plato principal, un libro en este caso. Un libro de viajes que nos transporta a diferentes lugares del mundo, con un punto de vista americano, o casi podríamos decir, con un cierto art de vivre, como contribución a los países visitados, a través de textos, relatos, imágenes y recetas. Porque es sobretodo la cocina lo que nos permite acercarnos a la identidad de un país extranjero.
Sin embargo, más allá de la apariencia inofensiva de estas peregrinaciones turísticas nos toparemos con la interferencia de un viaje más problemático: el de la relación imperialista con esas culturas, con la idea que defiende la necesidad de mantener un determinado orden mundial.
Del espacio del libro al del museo y viceversa, se anima al visitante a moverse por este universo a través de un dispositivo visual compuesto de signos, imágenes y textos que nos recuerda el de una feria de muestras.
Una exposición que quiere ser una invitación al exotismo de países próximos o lejanos, y a los sabores de sus mejores recetas.




